miércoles 6 de diciembre de 2006

EL MANDEO,TRAMO BAJO


Desembocadura en Betanzos
Molino en la desembocadura del Regato Do Meizoso.Principio del coto
Molino de cuatro muelas, en la presa de la Insua. Aqui en los tiempos de franco, se pagaban 25 centimos por pescar en el coto, pero en la Insua se pagaban 50 centimos por los salmones que tenia.
Parte media del pozo de la presa de la insua que llegahasta la escala salmonera de Chelo

EL MANDEO TRAMO MEDIO


Rapidos del Mandeo


Pasarela sobre la antigua escala salmonera de Chelo

EL MANDEO TRAMO ALTO

Nacimiento
Cataratas del Cambas (tributario)



Pasarela de San Xulian

LA HISTORIA DE LINDRIN





AQUELLOS VERANOS DE PESCA.A José Manso Vázquez, en sus noches de insomnio, su cerebro le regalaba la moviola de sus días de pesca en Chelo. El reo que se le escapó en el último instante, el salmón que se resistía a rendirse sacando las fuerzas de un río transparente, la imagen de ir de piedra en piedra sin temor a resbalarse...... En las noches de insomnio de este pescador de ochenta años también surge la figura de un tipo que hablaba poco y pescaba bastante. José Manso tenía a su lado a ese tipo que solía salir en el Nodo inaugurando pantanos, hablando a una multitud en la Plaza de Oriente. Lo veía infundado en unas botas de agua, concentrado en cada movimiento sospechoso en la superficie verde esmeralda, buscando el torso plateado del rey del río. José Manso, en sus tiempos de guardia, acompañó y aconsejó a Francisco Franco en sus jornadas de pesca en el Mandeo, el Ulla y el Eume. Por las noches cuando el reuma por haber pasado tanto tiempo en el agua fría le pasa factura, se le aparece Franco a la orilla del Mandeo.José Manso, con una de sus mejores capturas de Salmón.José Manso ayudaba a Francisco Franco, en sus jornadas de pesca de salmón en Galicia.En este artículo cuenta alguna de sus historias.José hablaba del río como si estuviera en el, mueve las manos como si un salmón escurridizo se le escapara de los dedos. "Hace ya dos años que no pesco, pero no hay día que no vaya al río. Me gusta ver como saltan los peces; pescando los años pasaron como días". Frente a las fotos de su padre con un salmón de nueve kilos, el hijo que
perdió hace tres años y que heredó su gusto por la paciencia en las orillas, José Manso hace añicos el mito popular de un Franco al que le amañaban las capturas. "Jamás le amarraban los peces ni soltaban camionadas de salmones. Eso es mentira". "Lo que si es verdad es que quince días antes de que el anterior Jefe de Estado se asomara a los recodos, en el río no pescaba nadie.". "Nos llamaba el ingeniero y acotábamos la zona del río donde iba a pescar". Como buen guarda, Manso vigilaba que nadie pusiera en aviso a los salmones.
José Manso con una de sus mejores capturas de salmón

"Hombre si yo voy a un río donde nadie echó la cucharilla en quince días, no le digo lo que pesco; los salmones están tranquilos y no están avisados".José Manso con una fotografía en la que está ayudando a Franco a pescar un salmón.A mí personalmente (al autor de la www) que llevo pescando sobre 40 años en los ríos gallegos me llama la atención que Franco pesque con traje y corbata.....sin duda tiempos aquellos......En la jerga de los guardianes de ríos, los salmones no están escaramonados. La cucharilla es una novedad. No hay sospecha. Pican como ingenuos. A Manso le apodan El Lindrín porque su abuelo era mejor cazador que pescador, lider en atizar golondrinas en un muro de Coirós que era un vivero de pájaros. Cuando se encontraba con Franco el saludo del general siempre era el mismo.-Qué, ¿ dónde están los peces ?.Durante sus vacaciones de agosto en el Pazo de Meirás, Franco recurría al Lindrín porque sabía dónde estaban los peces del Mandeo. Vaya si lo sabía. Podía verlos en aguas turbias, en los recodos más oscuros, como un radar. "Muchas veces iba a pescar con gente y les decía que en tal sitio habia salmones. Lo sé por el caudal del río y otras cosas. Conozco todas las piedras del Mandeo".Ellos se quedaban parados mirando con los ojos bien abiertos las corrientes, con cara de anfibios incrédulos. Pero solo veian agua.Un día a Franco se le complicó la captura de un reo, uno de esos enormes reos que antes circulaban en manadas por el cauce del Mandeo. El pez estaba al lado de unos hierbajos, en la orilla del río, y la técnica de pesca con mosca se ponía complicada. Para que la mosca parezca una mosca, deslizándose a vuela pluma por la superficie del agua, hay que ser un profesional. "Franco sabía lanzar con mosca, pero no lo hacía demasiado bien.". El reo estaba arrimado a la roca, las hierbas se movian. Franco le dió la caña a José y el pez picó. "Luego le devolví la caña para que él lo pescara". Cuando por fin el reo fue capturado, alguien del séquito comentó que era un buen ejemplar para una foto. "Sí; el guarda le puso el cebo en la boca", dijo el general."Franco hablaba poco cuando pescaba y nunca le escuché una palabra de política", recuerda. Pero hablaba lo justo. Cuando una vez la cucharilla se le quedó enganchada en las raices de un árbol, un guardia se ofreció voluntario para recuperarla.-Vale usted más que la cucharilla, dijo el general."Pero el guarda como quería quedar bien, no le hizo caso, y se la entregó". Franco se enfadó bastante y fue entonces cuando Manso se encontró por primera vez con la cara dictatorial del personaje.-Cuando doy una orden es para que se cumpla.Y es que el Lindrín guarda la imagen familiar de un abuelo. Un pescador cariñoso que dejaba que su nieto Francis se le subiera a la espalda sin inmutarse en las largas horas de espera entre los alisos. Aunque también recuerda los fusilamientos que oía por las noches en su destino en un cuartel de Tenerife. Y alguien tenía que dar las órdenes. Pero él no pensaba en esas cosas cuando, un día antes de que llegara el militar, iba al Ulla para comprobar si picaban los salmones. Porque si la cosa estaba mala, se aconsejaba al general que no se desplazara hasta el ríoo. En ese mismo cauce, un día de Semana Santa, a un miembro de la escolta de Franco se le disparó el arma. " No sé lo que pasó, pero sí recuerdo que el general no se inmutó". Era uno de esos días en los que Manso vio como el militar se cobraba hasta tres piezas de buen tamaño, desde una de esas atalayas de hormigón que le construian para que no tuviese que meterse en el río. "No se metía en el agua porque ya no era un chaval y tenía miedo a resbalar", comenta José Manso. "Franco le tenía miedo al agua, pero ni se inmutaba con los tiros".Fotografía anterior.José Manso ayudando a Franco a pescar un salmón.El Lindrín era demasiado buen pescador para los poderosos. Tanto, que le dieron un puesto de Guarda del Gobierno para que no pudiera pescar. Hasta que pidió la excedencia, se hizo taxista y tuvo que aguantar algún comentario de los ingenieros, como él los llamaba, insinuando que Franco apenas cobraba piezas en el Mandeo "porque el Lindrín lo pescaba todo". Pero Franco no pescaba porque no tenía a nadie que le dijera dónde estaban los reos. Ahora, José Manso tiene todo el río para él. Pero prefiere ver a los peces saltar.

martes 5 de diciembre de 2006

NACHO EN EL EUME

el primer reo de Nacho en el EumE





.................. el bilogo en accion

lunes 4 de diciembre de 2006

PANDILLA DE MATAOS





Para Jose lo mas importante es cojer una buena postura en el rio.......








A simon le gusta la jungla

EL PARAISO





Galicia esconde entre sus montañas, rios que casi nadie conoce, y que albergan poblaciones de truchas y reos salvajes en cantidad y calidad, pero como siempre La Galicia de los mil rios, debe seguir siendo la Galicia recondita y misteriosa.

DANI,ELCOMPAÑERO IDEAL






Sabe mis mejores sitios y se atreve con todo, aunque haya que volver de noche.

AGAZAPADO

El misterioso pescador ¿quien sera?

RIO EUME

informacion de las fragas y antiguo refujio

tabladas del eume

TAMBIEN HAY VIEJOS AMIGOS

Amigo Taboada,siempre en nuestro recuerdo
Bernardo, un ejemplo para todos

OTRA PROMOCION DE PESCADORES



ILUSTRES COLEGAS


¡ QUE TIEMPOS AQUELLOS !

JOSE OTRO FENOMENO






No pesca a mosca pero prometio que el 2007 sera su año

EL PRIMER REO DE TXEMA


domingo 3 de diciembre de 2006

EL DISCIPULO AVENTAJADO


y aun lo quiere mas grande...

DOS BURROS


si no se pesca, hasta se puede acariciar a un burro

DE LOCOS


DE LOCOS

Escribir algo sobre las características de un pez como el reo es como quitarle punta a un lápiz. Cada uno da su versión y cada uno quita una conclusión -que puede llegar a ser muy particular- Pero de todo lo que se ha escrito, creo que la conclusión final es que es un pez que esta loco.
Pero a esta conclusión solo se llega cuando un pescador loco toma la decisión de andar tras los pasos de un reo, y así podemos llegar a decir que la pesca del reo es un tema de locos y seguro que no nos equivocaremos.
De esta manera es como llega esta afirmación a los oídos de muchos pescadores de truchas, es decir pescadores de ríos interiores, y entonces ¿por qué no? se les ocurre la idea de ir a pescar un reo, como si de un viaje a lo desconocido se tratara, y efectivamente que es así. Pero pobre de aquel que consiga pescar un reo, porque entonces nunca podrá resistirse a volver con la intención de repetir tal maniobra.
No nos cabe ninguna duda, a todos los que tenemos esa especie de chifladura que nos va invadiendo a través de los años, que realmente es una locura muy agradable pescar un pez salvaje que viene a los ríos "a lo que viene" con una cara de felicidad tan expresiva.
Puede ser verdad que la cara de valiente y de felicidad que tiene el reo es porque a nadie le amarga un dulce. Ya que si es la primera vez que el reo viene al río a reproducirse, podemos pensar que todos, en nuestra primera vez, estamos un poco nerviosos e incluso necesitamos un empujoncillo.
La pesca del reo es un ejercicio casi pasional, incluso llena de incógnitas y de misterios, dado que su comportamiento es poco predecible y cuando se ve pinchado en un anzuelo nunca sabes por donde te va a salir.......
Recuerdo una de las primeras veces que me iniciaba en la pesca de este pez tan loco, había perdido un montón de tiempo en capturarlo y no sabia si la culpa era mía o que el pez era demasiado listo para mi. Lo que si tenia claro era que muchos pescadores habían dejado de perseguirlo dejándolo por imposible, y eso me hacia seguir en el intento.
Un día tras otro volviéndome con las manos vacías para casa, hasta que un día por fin pesque uno y no era precisamente pequeño. Me asombraban sus saltos de los que tanto había oído hablar, sus arrancadas y sus cambios de dirección, lo comprobaba todo, ¡era cierto!. Pero lo que de verdad acabo llevándome al éxtasis de la emoción fue que el loco pez acabo pasándome por en medio de las dos piernas, dejándome una cara de tonto tan grande, que aun la conservo hoy.
Puedo decir sin temor a equivocarme, que después de todo aquello, y a pesar de todas las esencias y de todas las medicinas, no he encontrado cura para la locura o alucinación que todavía padezco.
Así que amigos, todo lo que agradablemente me pasa con el reo, espero que os produzca la misma sensación de felicidad y locura cuando lleguéis a atrapar ese primer reo loco, así seremos mas.....
Nino Corral

sábado 2 de diciembre de 2006


EN EL INFIERNO

UNO MAS